¿Lograrán los países ponerse de acuerdo para intentar resolver el grave problema de los plásticos? Parece poco probable.
Desde el martes 5 de agosto, los países se han estado reuniendo en Ginebra, Suiza, para negociar el primer tratado internacional sobre la contaminación por plásticos. Esta negociación se produce tras el fracaso de la reunión anterior celebrada en Corea del Sur en diciembre de 2024. Lograr un consenso luce cada vez más incierto debido a la oposición de algunos de los grandes países industrializados y de los productores de petróleo y gas, aun cuando la comunidad científica ha estado alertando acerca de los efectos de los plásticos en la salud humana.
El plástico es un material extraordinario. Era casi desconocido hace 80 años, y ahora se ha hecho omnipresente en nuestras vidas. Se utiliza mucho en la construcción o renovación de viviendas, en los medios de transporte y en la electrónica. Así mismo, para poder transportar casi cualquier cosa sólida, líquida o en polvo (bandejas, bolsas, pequeños empaques, etc.), hasta para fabricar ropa (en forma de fibras sintéticas).
Pero lo que hace fuerte al plástico también hace que sea un gran problema. ¿Cuál es su fortaleza? Primero que está hecho con petróleo o gas, que son, después de los materiales de construcción (arena y piedra), los materiales que están más disponibles y son los más extraídos de la corteza terrestre. Además, es un material barato, aislante (útil en electrónica), ligero, extremadamente versátil y, desafortunadamente demasiado inerte. Tarda mucho en degradarse en el ambiente. Y es precisamente al ambiente a donde va a parar con demasiada frecuencia, porque el 40% de plástico se utiliza para empaquetar (sin el plástico sería casi imposible transportar todo lo que compramos en el supermercado, saldría más caro o no sería rentable para el proveedor.
Los problemas que ocasionan los plásticos son múltiples. Existe la tendencia a focalizarse solamente en los desechos, pero la realidad es que se generan problemas a todo la largo de ciclo de vida de los plásticos, desde su extracción hasta su eliminación, causando enfermedades y la pérdida de miles de vidas humanas durante todo el proceso. En un informe exhaustivo publicado el lunes 4 de agosto en la revista «The Lancet «, una treintena de investigadores de renombre recopilaron los datos más recientes sobre los múltiples impactos de los plásticos en la salud. Concluyeron que estos representan un peligro que aún se subestima. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(25)01447-3/abstract
Más del 98% de los plásticos se fabrican a partir de petróleo, gas y carbón (combustibles fósiles). Durante su producción, retienen muchas sustancias particularmente nocivas, como benceno, formaldehído, cloruro de vinilo, dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno. Las primeras personas afectadas por los efectos nocivos del plástico son los trabajadores de las plantas de producción. Según el estudio, la exposición a estas sustancias químicas tóxicas causa unas 35.000 muertes prematuras al año. Además de los trabajadores, están todas las poblaciones que viven cerca de estas instalaciones industriales. Alrededor de 16 millones de personas se verían así potencialmente afectadas, por vivir a menos de cinco kilómetros de una planta de producción de plásticos, según estimó Greenpeace en un informe a finales de julio. Y la producción de plástico también genera contaminación atmosférica. Sobre todo porque más de la mitad de los residuos plásticos todavía se queman al aire libre, particularmente en los vertederos a cielo abierto, según Hervé Raps, médico delegado de investigación en el Centro Científico de Mónaco y uno de los autores del estudio.
Una vez que sale de las plantas de producción, el plástico va todas partes: en envases de alimentos, cosméticos, ropa, aparatos electrónicos, etc. Seguramente muchos hemos encontrado un objeto de plástico olvidado en el fondo de una gaveta, como un ratón de computador por ejemplo, y nos damos cuenta de que se ha vuelto un poco pegajoso, «Es normal; al degradarse, liberan las las sustancias tóxicas que contiene», señala Hervé Raps.
En total, más de 16.000 sustancias químicas están presentes en los distintos plásticos de uso diario, incluyendo colorantes y estabilizadores, y muchas de ellas se consideran «altamente peligrosas», ya que contribuyen a numerosas patologías como el cáncer, los infartos, la obesidad, la diabetes tipo 2 y la infertilidad. En los últimos años, algunas han sido objeto de advertencias periódicas por parte de científicos y ONG, como las PFAS, que son los llamados contaminantes eternos, ampliamente utilizados para fabricar sartenes antiadherentes, ropa impermeable y cosméticos.
La preocupación de los científicos es aún mayor porque, al degradarse, el plástico libera miles de micro-plásticos y nano-plásticos, elementos tan pequeños que las personas los ingieren sin darse cuenta. Hoy en día, se multiplican los estudios que advierten sobre nuestra creciente contaminación: los micro-plásticos se encuentran en todas partes dentro del cuerpo humano: en la sangre, en la leche materna e incluso en el cerebro.
La crisis del plástico también está vinculada a la crisis climática, ya que el plástico se fabrica a partir de combustibles fósiles.
China es, de lejos, el primer productor mundial de plásticos con 34% del total, seguida por Estados Unidos (13%) y Arabia Saudita. Luego se encuentran Corea del Sur (5%), India y Japón. Solo 18 empresas produjeron más de la mitad de los polímeros plásticos del mundo en 2021 conforme a un estudio realizado por Wood Mackenzie. El primer productor mundial es una empresa china: el grupo estatal Sinopec (China Petroleum and Chemical Corporation), que por sí solo fabrica 5,4% del plástico producido en el planeta. Le siguen la petrolera estadounidense ExxonMobil (5%), la química estadounidense LyondellBasell (4,5%), el grupo petrolero estatal saudí Saudi Aramco (4,3%) y la también china PetroChina (4,2%)
Hasta 96 de los 180 países presentes en las negociaciones en Ginebra apoyan que el tratado internacional implique reducciones tanto de los desechos como de la producción de plásticos, pero un pequeño número de países industrializados y varios países petroleros se oponen a cualquier reducción de la producción y están bloqueando la negociación, que concluye el 14 de agosto. Es por ello que luce poco probable que la negociación en Ginebra alcance un resultado satisfactorio. Sin embargo, independientemente de cual sea el resultado, esta tentativa de lograr un acuerdo ha expuesto globalmente a la luz pública el grave problema de los plásticos y con suerte ayudará a crear más conciencia al respecto.

Realmente corremos hacia nuestra autodestrucción. Esperemos que se llegue un acuerdo sobre esta materia, además es triste ver como están contaminados los océanos por los plásticos y el daño que le hace a todo el ecosistema marino.